¿Qué particularidades encontrás en el interior de la experiencia analítica si primero nos referimos al par “semblantes y síntoma” y luego al par “semblantes y sinthome”?

Hay una sintonía entre “semblantes y síntoma” si a éste último lo abordamos bajo transferencia, como síntoma dirigido al Otro. En la medida que se anuda al inconsciente por medio de la transferencia, en la experiencia, el síntoma puede ser tratado al modo de un sueño, por su parte el inconsciente se manifiesta como una elucubración de saber, dominada por el vínculo entre los significantes que abre a los efectos de sentido. Desde esta perspectiva la escucha del analista se encuentra dirigida al discurso del Otro, que es una forma de abordar al inconciente transferencial. Pero hay un aspecto de la experiencia que no se dirime a partir del Otro sino a partir del Uno donde se acentúa la función del sinthome, diluyéndose la sintonía con los semblantes. Es así como el sinthome del Uno queda desvinculado del inconsciente como elucubración de saber, y si no se trata aquí del inconsciente transferencial podemos considerar la cuestión del inconsciente real.

Decís que se diluye la sintonía entre semblantes y sinthome y que es correlativo de su desvinculación al inconsciente como elucubración de saber, ¿es tu forma de entender una disyunción?

Es algo así, la relación va variando acorde a distintos momentos de la experiencia analítica, e incluso nos tentamos en considerar la correlación que se observa acorde a los cambios que se producen en la enseñanza de Lacan, según predomine el vínculo entre S1 y S2 o  esté presidido por el apotegma ¡Hay Uno!, digamos: S1 solo, sin el Otro.

Ubico la sintonía con los semblantes y el síntoma bajo transferencia, y de ese lado agrego al inconsciente estructurado como un lenguaje, el vínculo S1-> S2, y al inconsciente transferencial, del otro lado la disyunción entre semblantes y sinthome, porque siempre queda un resto irreductible más allá de toda elucubración de saber. También ubico por ese costado al inconsciente hecho de lalengua, el S1 solo, sin Otro y al inconsciente real.

Finalmente ¿según tu criterio: el sinthome es sólo una cuestión del final de la experiencia o se lo debe considerar en todo su desarrollo?

El final es ese aspecto de la experiencia que no se dirime a nivel del Otro sino a partir del Uno con la identificación al síntoma en tanto que indescifrable.

Jacques-Alain Miller señala, en uno de sus cursos, que la última etapa lacaniana sugiere que el psicoanálisis podría definirse como el acceso a la “identidad sintomal”, que sería acceder a la consistencia absolutamente singular del sinthome.

Identificarse a su síntoma implicaría a un sujeto que pueda reconocer su “identidad sintomal”, es decir, su ser de sinthome o el sinthome que él es. Este acceso puede lograrse por medio de un análisis que permita desprenderse de lo que ha sido heredado del discurso del Otro. Para ello resulta fundamental la práctica de una interpretación que se despliegue al revés del inconsciente como elucubración de saber.

En el Seminario 24 “L´insu…” Lacan plantea el final del análisis como una identificación al sinthome “tomando sus garantías de una suerte de distancia…” que corresponde, tal como lo entiende Miller, al modo según el cual el inconsciente “refluye” hacia el sinthome.

Reconocer al final del análisis el sinthome que se es, de acuerdo a cómo el inconsciente “refluye” hacia él, nos permitiría considerar que el sinthome no es sólo un asunto del final del análisis, aunque la identificación a él lo sea. Desde el inicio uno puede presentarse con su ser de sinthome pero sin “distancia”, es decir que no se puede hacer nada con él. Con esa “suerte de distancia” se trataría de lograr saber hacer algo con su ser de sinthome, saber manejarlo, desenmarañarlo, liberarlo del embrollo.

¿Sería éste un modo de plantear que no todo está escrito?

Esbocé algunas respuestas…me permito concluir con una pregunta.

Entrevistó Carlos Dante García, en el Boletín de la AMP  N° 7

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