¿De qué manera se enlazan los semblantes y el sinthome a los lazos amorosos contemporáneos? ¿Podrías marcar alguna particularidad?

Así como Kierkegaard escribe sobre el concepto de la angustia para decir que no lo hay, parto de que no hay concepto del sinthome o, en todo caso, que “sinthome” es el nombre de la inconsistencia de cualquier campo de saber. Esto a tal punto que podemos usar una afirmación de Lacan de 1962 que puede valer para 1976 cuando considera que el semblante no es nuestro enemigo cuando se trata de lo real.

Pero no voy a esquivar el obstáculo: marcar particularidades de los lazos amorosos contemporáneos me desliza hacia un conjunto y lo que hemos podido establecer del sinthome es que es invención singular. Prefiero, entonces, usar una vena goethiana que no es epocal sino de un tiempo del sujeto. Se trata del galán primerizo al que se le da, en “Las cuitas de Werther”, el siguiente consejo: “Caballerito, el amor es muy de hombres, pero aún amando, se ha de ser hombre. Hay que repartir las horas y las que sobren del trabajo, dedíquense placenteramente a la Cloris”.Werther deja de ser un hombre (lo atestigua);  se suicida.

La pregunta conduce al buen entendedor de estos tiempos del sujeto.

¿Privilegiarías alguno de los dos términos en la distribución sexuada de hombres y mujeres?

Hace ya muchos años que Miller habló “De mujeres y semblantes” (Ediciones del pasador). Lo que habría que debatir ahora es si “sinthome” concierne  o no a la posición sexuada. ¿Una mujer es sinthome del hombre? ¿Un hombre es sinthome de una mujer?.La cuestión se opaca, para decirlo en el lenguaje del Seminario 23.

Ella, dice Goethe, “no anhela sino a él, sólo y único. Exenta de las vaciedades de una vanidad inconstante, concentra sus miradas en uno solo” etc. ¿Estamos lejos de eso?. Y si no ¿vale ese “uno solo” como sinthome?

Y él: “¡Cuánto me adoro a mi mismo cuando me corresponde!” para luego agregar que “el manantial de nuestra dicha” termina siendo el de  “nuestra desventura”..¿Síntoma o sinthome?.

Estas son nuestras cuitas.

Entrevista de Silvia Elena Tendlarz

Resonancias de Luis Tudanca

Para pensar en la « distribución sexuada de hombres y mujeres » lo privilegiado es el « lazo amoroso ». Aún cómo perdura en « lo contemporáneo ». Graciela Musachi lo dice muy bien por lo que me queda explicar la resonancia que produjo en mí. Recordé una idea de Jacques Lacan de su seminario 21 « Les non dupes errent » (1 ) Allí él afirma que el saber masculino y el saber femenino no se recubren. Deja al primero del lado de un andar (erre), del partir para cerrarse. Hay Uno al comienzo que, de girar en redondo, se clausura. Es por ello que desconoce que hay tres redondeles salvo, aclara Lacan, que se cruce con una mujer. Ella imagina una unidad en él y a partir de ello teje su trenza con su saber abierto, el que él desconoce. No hay relación sexual pero…si obtiene lo anterior, ella puede lograr una satisfacción: la unión sexual « en sí misma », en ella, no con él.¿La histérica hace al hombre?.

(1) Seminario 21 « Les non dupes errent ». Clase del 15/1/74.

Resonancia de María Leonor Solimano

Graciela Musachi  responde que para los lazos amorosos no hay épocas sino tiempos del sujeto. El hombre y la mujer no necesitan hablar para estar atrapados en un discurso.

El joven Werther es un hombre ¿Se suicida por no poder sostener el semblante en su hora de la verdad?

Pero como dice Lacan: Que la mujer sea la verdad del hombre o su invención singular es algo de peso. Por el contrario cuando se trata de una mujer, ella que maneja fácilmente el semblante puede llegar a dar peso incluso a un hombre que no tiene ninguno.

Boletín de l’AMP N° 9.

Comité de acción de la Escuela Una / EOL

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