¿Cual es su opinión acerca del Pase a la entrada?

Se entra a  una asociación; se pasa en la Escuela.

La Escuela propiamente dicha (que no se quiere un mixto) tiene su lugar en la Escuela Una.

Por otra parte las escuelas son, cada una, un mixto en que lo asociativo es consustancial. El pase que produce analistas de la Escuela (AE), es el operador por excelencia para preservar una topología de bordes allí donde se cristaliza la frontera Escuela- asociación.

Respecto de la entrada, es evidente que el mutualismo clientelista (“la gente”, “mi gente”, “tu gente”), cuando interviene en las decisiones de admisión, hace consistir lo peor del régimen asociativo en detrimento de hacerlo permeable al discurso analítico.

No hay armonía, ni concordancia, ni mucho menos simetría, entre pase y entrada. El pase es dispar.

Se puede considerar la puesta en función del pase a la entrada, a condición de tener por cierto que se pase en la Escuela Una para entrar a cada Escuela- asociación, exclusiva y directamente por esta vía.

Ahora bien, si las consideraciones cuantitativas, legítimas de la lógica de asociación, no pueden asimilarse  a los resultados del pase a la entrada, NO HAY QUE PONERLO EN PRÄCTICA.

La pragmática asociativa, si se superpone a las condiciones de producción del procedimiento del pase, lo destituyen.

¿Considera que habría un empuje hacia una enunciación generalizada en la propuesta a la comunidad analizante a testimoniar sobre su relación con el inconsciente’? ¿cuales serían los riesgos?

El aliento a la enunciación no es necesariamente un empuje a su generalización. Se pueden obtener, seguramente, efectos interesantes. No hay que olvidarse que la  nuestra es una comunidad que admite su configuración como tal en referencia a la autoridad epistémico que la causa. Es una contingencia vital.

Entrevista de Susana Amado

Boletín AMP-2010 – N° 10.

Publicités