¿Cuál es el lugar del semblante en la psicosis? ¿Qué consecuencias produce el fracaso del semblante del Nombre del Padre? Jorge Chamorro nos da una primera respuesta.

Silvia Elena Tendlarz

Reinas / por Jorge Chamorro

¿Qué nos podrías decir de la relación psicosis/semblante?

Es evidente que entre semblantes y psicosis hay una relación especial. Si el semblante articula dos componentes uno simbólico y otro imaginario, el psicótico que ve afectada su estructura simbólica tendrá como consecuencia una consistencia especial de sus semblantes. Tiene esto alguna resonancia en lo que Jacques-Alain Miller denomino la imagen reina. Es una imagen privilegiada que por su articulación al goce queda fijada, destacada y jerarquizada en el mundo de un sujeto. En el sujeto psicótico podemos decir todas son reinas. Lo cual no deja de ser una paradoja dado que la reina y el plural no son demasiado compatibles.

Si continuamos con la metáfora de la reinas, nos acercamos al punto imposible donde los falsos semblantes se presentan. Entre falsos semblantes ¿cual es la relación?. Es decir entre reinas…seguramente no es fácil, y además es probable que cada una se dirija a su reinado. Es lo que Lacan llamó cuerpo despedazado o en otros  términos “lalangue”.  Es el autismo de la reina…Lo cual no deja de tener resonancias en aquello que la letra feminiza o reiniza para ser más preciso. Dado lo anterior ¿cuales son los rasgos con los que podemos identificar los semblantes del sujeto psicótico?  En primer lugar su rigidez, en segundo la complejidad de su articulación. Son visibles las conexiones de lo que decimos con lo que se denominó el fenómeno elemental, pero también el cuerpo maquinizado de la esquizofrenia.

¿Cómo pensarlo desde la clínica?

Un muchacho de 18 años es diagnosticado como fóbico social, por esa pasión universalista que tienen algunos psiquiatras por repartir nombres, (bipolar, border) una verdadera pasión y por lo tanto irresistible, seguramente porque deben dar pruebas de que saben el nombre de lo que le pasa al paciente y hacérselo saber. Pero la pasión no tiene limites como se sabe, por eso también se plasma en clubes de fóbicos sociales, o fundaciones para bipolares, que alojan seguramente bajo el lema mal de muchos…a sujetos que merecerían ser  reconocidos en su particularidad. Durante varios meses este “fóbico social” venía acompañado por su madre. Cuando le pregunte porque, no supo responder. Le pregunte si podía venir solo, me dijo que si. A partir de allí lo hizo sin dificultad. Pero al notar algo que no comprendí, le pregunte como hacia para venir. Me explicó que la madre le había transmitido paso a paso el camino a seguir, escaleras del subte, veredas, etc…Le entregó un teléfono celular para llamarlo si perdía la línea…Un ser constituido por semblantes reina, rigidos, de uso limitado sin capacidad creativa, que tienen cierta eficacia pero limitada…Esta limitación de los semblantes reina, hay que tenerlos en cuenta dado, que no es impensable que un fóbico social por ejemplo sea medicado con antidepresivos. Estos encierran el riesgo de empujar los semblantes más allá de su flexibilidad. Lo mismo puede ocurrir con interpretaciones que se propongan desplazar el sentido, de lo que el sujeto pretende decir.

El quiebre de estos semblantes demostraría después, que tenían una función en la regulación del goce que el optimismo curativo no respeto.

Reportaje por Carlos Rossi

Resonancia de Gerardo Arena

Quizás sólo podamos dejar de concebir la psicosis como un déficit – medido con respecto a la neurosis – cuando al fin logremos dejar de sucumbir, nosotros mismos, a la pasión universalista. La “consistencia especial” que parecen presentar los semblantes en el caso del “fóbico social” de marras (unos semblantes rígidos y desarticulados) no es, por supuesto, la de Rousseau, ni la de Joyce, ni la de Pessoa. En verdad, como dice Chamorro, cada uno de ellos merecería ser reconocido en su singularidad.

Resonancia de Fernando Vitale

Con precisión Jorge Chamorro, sostiene  que la clínica de las psicosis ha demostrado que el intento terapéutico de reabsorber lo irreductible del síntoma en el delirio de normalidad del amo, suele conducir a lo peor. ¿Qué ocurre al respecto con los neuróticos? ¿a ellos sí se trata de hacerlos entrar en la norma?

Lacan señala en « De un Otro al otro » -anticipando desarrollos posteriores-, que la salida analítica de la neurosis no es de ningún modo equivalente al logro de un estado asintomático. La aporía neurótica -tanto histérica como obsesiva-, es definida como  el corte no realizado entre el síntoma y su lectura desde los semblantes del amo.  Ambos encarnan la función del Sujeto supuesto Saber, lo que  Freud  llama “neurosis de transferencia”. Entonces, separar al síntoma de la neurosis nos abre las puertas para una elucidación no terapéutica de la eficacia analítica.

Equipo de redacción: Silvia Elena Tendlarz (Responsable) /Susana Amado / Carlos Dante García / Angélica Marchesini / Carlos Rossi / Adriana Test. Boletin N° 4.
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